Inspirados en el copihue, flor nativa de los bosques templados del sur de Chile, estos aros celebran la delicadeza y elegancia de una de las especies más emblemáticas del paisaje austral.
Cada pieza es modelada a mano en cerámica gres y cocida a alta temperatura, capturando la forma colgante y orgánica de la flor. Su esmalte marfil se complementa con detalles en oro aplicados a tercer fuego, resaltando suavemente los contornos de cada pétalo.
La composición se completa con herrería de plata 925 bañada en oro, aportando luminosidad y un acabado refinado que acompaña la delicadeza de la pieza.
Debido a su elaboración artesanal, cada par presenta variaciones únicas que lo convierten en irrepetible